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lunes, 5 de junio de 2017

Cinco minutos, solo cinco minutos

Soy una pequeña abeja furibunda
me gusta cambiar de color
me gusta cambiar de medida 
Alda Merini
[Photo by © Andrea Tomas Prato]


       Existen cinco minutos en la vida de toda mujer en que está dispuesta a todo. Alguien puede rebatirme que algunos más, y seguramente tendrá razón, pero sí hay un breve espacio de tiempo, lúcido y por ello, también cruel en que se toman decisiones que cambian el rumbo del destino, se plantean esquemas y estructuras biográficas,  y en ocasiones se madura de golpe, aunque madurar signifique dejar de ser.

      Es el momento del análisis frío y objetivo, desapasionado, en que muchas se preguntan porque han media vida intentando agradar a todo el mundo y tan poco a sí mismas, entregándose sin limites a los demás, a su familia, a los hijos o a su trabajo y dejando de mimarse el alma y el cuerpo. Y a pesar de todo se siente insatisfechas.


      A veces una palabra, un gesto, una mirada o un ideal invitan a recuperarse, a contemplarse hedonistamente frente al espejo y a pararse de golpe para redescubrir un matiz de esencia, un brillo diferente en los ojos, las ganas de vivir...

      La elección es dura y llena de concesiones, pero, se que las que han emprendido la tarea de volver a ser ellas mismas, de derrumbar muros y barreras, y lograron salir indemnes, hablan de fuerza y de pasión.

      Una mujer sola es un misterio, una atracción y también un temor.El que despierta en los hombres, que subyugados por lo que parece ser y puede que no, se adentran a machetazos más o menos certeros por la jungla de nuestro conocimiento. Osada colección de príncipes azules que destiñen y que muchas veces se amontonan en nuestra cajita de Pandora, buscando orden y concierto.



©María




*Publicado anteriormente en Desnudando Palabras a 8 de marzo de 2014

lunes, 13 de octubre de 2014

.Palabras Prestadas IX

Las más bellas poesías se escriben
sobre las piedras
con las rodillas ulceradas
y las manos afiladas por el misterio.

Las más bellas poesías se escriben
frente a un altar vacío,
rodeado de agentes
de la divina locura.

Así, loco, criminal, como eres
le has dado versos a la humanidad,
versos de reconquista
y de bíblicas profecías
y eres hermano de Jonas.

Pero la tierra prometida
donde germinan las manzanas de oro
y el árbol del conocimiento
de donde Dios no ha descendido
ni jamás te ha maldecido.

Pero tú sí, maldices
hora tras hora tu canto
porque has descendido en el limbo,
donde aspiras el Assenzio
de una sobrevivencia negada.
Alda Merini
-Las más bellas poesías-