
Caminé detrás de la joven. Tac, tac, tac! Los afilados tacones de sus zapatos resonaban por el pasillo desierto con un martilleo de cantera a primera hora de la tarde. Sus pantorrillas, enfundadas en medias, se reflejaban con nitidez en el mármol
Texto del libro: El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas
Haruki Murakami